Mauricio Ruiz Cantú
Mauricio Ruiz Cantú no es un sommelier profesional — es algo más interesante: un hombre de negocios que convirtió su pasión por el vino en una etiqueta propia. Juguette, su vino, lleva el nombre de su manera de entender la enología: con curiosidad, sin pretensión, con el rigor de quien se toma en serio algo que ama. La sesión fue en el Bar 1900 — el espacio de Esteban dentro del histórico Hotel Ancira.
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Pasión que crea Juguette — su vino — es la prueba de que cuando amas algo lo suficiente, terminas creándolo, no solo consumiéndolo. La enología como camino de autoconocimiento.
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Criterio propio El paladar se educa — no se tiene. La cata ciega como práctica de humildad permanente: el precio no garantiza la calidad — tu paladar entrenado, sí.
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Anti-snobismo El snobismo del vino es el enemigo número uno del disfrute genuino. La templanza implica disfrutar sin necesidad de demostrar: saber sin presumir.
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Catar con intención Catar con intención, no con costumbre: cada copa es una oportunidad de aprender. La disciplina de la moderación: apreciar más bebiendo menos.
"Muy chingona la plática con Mauricio." — José Julián Salinas, al día siguiente.
Mauricio demostró que la templanza no es privarse — es elegir con criterio. Juguette es esa filosofía embotellada: disfruta la vida, pero hazlo con intención. La templanza no es menos — es mejor. Menos cantidad, más presencia. Menos precio, más criterio. Menos demostración, más disfrute real. Y si amas algo lo suficiente, créalo — no solo consúmelo.